Ingeniería genética para prevenir la malaria

Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación para la Malaria Johns Hopkins ha modificado genéticamente una bacteria que habitualmente se encuentra en el intestino del mosquito y ha visto que gracias a ello el parásito que causa la malaria, el Plasmodium falciparum, no es capaz de sobrevivir en los mosquitos portadores de la bacteria modificada y hace que los mosquitos no puedan transmitir el paludismo.

La bacteria, Pantoea agglomerans, fue modificada para que secretara unas proteínas tóxicas para el parásito de la malaria, pero dichas toxinas no dañan el mosquito o los seres humanos. De acuerdo con los resultados que se publican PNAS, las bacterias modificadas fueron eficaces, en el 98 por ciento de los casos, de reducir la carga del Plasmodium en los mosquitos.
No es la primera que se aborda el tratamiento de la malaria mediante la modificación genética. A finales de 2011, un equipo de este mismo centro manipuló los mosquitos portadores y trasmisores de la malaria, el anopheles. Los resultados, publicados en PLoS, demostraron que la modificación genética tenía un cierto impacto en reducir la capacidad del anopheles de trasmitir el paludismo.
«Este enfoque era más complejo; la modificación genética de las bacterias es un enfoque más sencillo», señala Marcelo Jacobs-Lorena, coordinador del estudio. «El objetivo final es evitar por completo que el mosquito propague el parásito de la malaria en las personas».
BACTERIAS MODIFICADAS
En el nuevo estudio, los investigadores han visto que las cepas de P. agglomerans modificadas eran capaces de inhibir el desarrollo del Plasmodium, así como el parásito de la malaria en roedores, el Plasmodium berghei, en un 98 por ciento de los casos, dentro del mosquito. Así, la proporción de mosquitos portadores de parásitos se redujo hasta en un 84 por ciento.
«Estos hallazgos proporcionan la base para el uso de cultivos de bacterias simbióticas, modificadas genéticamente, como una poderosa herramienta para combatir la malaria», concluye Jacobs-Lorena.
MÁS CASOS
Según un estudio publicado en The Lancet, se calcula que la malaria causó 1,2 millones de muertes en 2010, lo que dificulta el objetivo de erradicar el mal en 2015.Estos datos proporciona unas cifras que doblan a las del informe de la OMS sobre malaria de 2011 e indican un número mucho mayor de muertes entre adultos, tanto en África como en el resto del mundo.
Según la OMS, en 2010 se produjeron unas 655.000 muertes por esta enfermedad transmitida por la picadura de un mosquito, el 91% en África y el 86% en menores de cinco años. Sin embargo, los investigadores del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington (EE.UU.) afirman que esas cifras no tuvieron en cuenta a muchos de los 78.000 niños de entre cinco y 14 años y de las 445.000 personas de más de 15 años fallecidas por esta causa en 2010, la mayoría en África.

Autor: S. Gutiérrez

Fuente: ABC Periódico Electrónico S.A.